lunes, 22 de agosto de 2011

Educar en una cultura del espectáculo


1. Al parecer, todo evoluciona menos las escuelas, en la actualidad vivimos de una manera y educamos de otra.  los parámetros culturales de la sociedad se modificaron y difícilmente estos son incorporados en la escuelas o, en caso contrario, se incorporan pero no se desarrollan pero nos son tratados seriamente dentro de éstas. hoy, los medios de masas audiovisuales e informáticos (y en particular la televisión) juegan un papel fundamental en la construcción e interpretación de la realidad y de las  percepciones de las nuevas generaciones. se puede hablar del paso de una cultura con espectáculo a una cultura del espectáculo y es desde este nuevo marco cultural y social donde se debe comprender a la cultura popular contemporánea y asimismo, incorporarla dentro de las aulas de clase.

2. Hoy, se privilegia más que nunca el uso de la imagen, una representación del mundo concreta, donde se potencia lo sensorial, lo narrativo, lo dinámico, lo emotivo y lo sensacional.  ¿qué propone la escuela? en contrapartida,  la palabra escrita y el libro  siguen siendo el énfasis de las representaciones del mundo conceptual y la imagen es usada en los sectores primarios del nivel educativo del sistema. las nuevas generaciones tienen una gran atracción por el mundo icónico, por el mundo visual, sin embargo, la influencia de este mundo en el medio educativo es bajo, generando esto un gran avismo entre la cultura popular y la cultura oficial. se plantea la necesidad de redefinir el concepto de lo icónico y en particular de repensar la tarea del educador y el rol de la escuela.  

3. Las nuevas generaciones han crecido en una cultura que se caracteriza por la simultaneidad, por lo visual, lo asociativo, lo intuitivo, poseen una cantidad de conocimiento tipo barroco, o sea, cargados de saberes que no pasan de ser eso, conocimiento sin función alguna. pero tienen que enfrentarse en el aula a una cultura oficial que se caracteriza por lo lineal, secuencial, lo verbal, lo abstracto, lo racional. a unas personas que han sido entrenadas para lo sensible, se les suele exigir la activación del pensamiento lógico, deductivo, objetivo.  en ese sentido, los nuevos


medios de comunicación e información se insertan en la lógica de la cultura del espectáculo. tienden a desarrollar una atención flotante, discontinua.

4. Seducir a través de la emoción con la intención de despabilar el razonamiento, motivar y movilizar la voluntad. se sabe que el deseo es el motor del ser humano y que la seducción puede ser disgregadora (las sirenas en la historia de ulises) o integradora (ítaca), las emociones pueden bloquear o estimular la acción. el educador debe emplearla para que la seducción de lo inmediato sea vencida por la seducción del sentido. otra metáfora ejemplificadora es la de las personas con autismo. en estos casos, solo es posible sacarlos de sí mismo conectando con ellos.

5. Las críticas que se le hacen a la tv y al audiovisual van desde cómo la  tv comporta la destrucción del discurso reflexivo (es la “era de la degradación o atrofia cultural” pues todo está dado –creemos eso-). hasta las más radicales como “sustituir la palabra por la imagen es volver al mono.”  se habla del detrimento de lo racional (porque se privilegia el ver sobre entender, el mostrar sobre explicar), de la lógica de la prisa (el dinamismo vertiginoso no permite pensar o concentrarse, exige una placer inmediato) y de que la prioridad de lo emotivo reduce o elimina la capacidad racional, reflexiva y crítica. 




6. No hay crecimiento sin crisis, sin poner en cuestionamiento las nociones válidas hasta ahora, generar desequilibrio cognitivo en palabras de piaget. es necesario mostrar al estudiante la diferencia entre lo emotivo y lo racional pues es necesario que se alejen de los sentimiento para así poder generar reflexiones.  se hace un llamado a la conciliación y la integración. pensar que se puede desarrollar una actividad intelectual sin pasión, es una mirada reduccionista y equivocada. es absurdo disociar aprendizaje y placer por aprender o por lo que se vaya a aprender.  la clave es sacar provecho de un conflicto inevitable. pensar lo audiovisual como estrategia para zanjar la indiferencia, conciliar placer y esfuerzo.

7. El educador debe pensar el esfuerzo desde el placer o el esfuerzo para llegar al placer. no disociarlos.  hay que redescubrir el placer de aprender, de conocer, como condición para garantizar el esfuerzo que implica el acto de aprendizaje.  la educación es ayudar al educando a escalar los niveles en la jerarquía de los deseos. nacemos con la capacidad emotiva de responder a estímulos primarios. aprendemos a responder emotivamente a estímulos más complejos. desarrollar esta segunda capacidad es el reto del educador y que mejor manera que por medio del espectáculo.
8. Es falso decir que la solución a los déficits educativos es incorporar tecnología para adecuar la educación a los parámetros de la modernidad. no es en la tecnología, sino en el lenguaje y en la elaboración de los mensajes donde habrá que buscar la emoción.  lograr que los diversos componentes expresivos interaccionen de tal forma que produzcan en el receptor una única experiencia, hacer síntesis de elementos provenientes de distintos canales sensoriales.  en el caso de la comunicación audiovisual, un ejemplo de suma que resta, son algunos audiovisuales didácticos  donde la imagen está subordinada al texto verbal, es decir, donde lo que se trata es de yuxtaponer elementos sin integración.  lo que hace falta es pensar en imágenes, recurrir al audiovisual para traducir los contenidos (aquellos en que sea posible hacerlo) a una nueva forma de comunicación.
9. Utilizar la televisión (programas, series, informativos, películas, spots) en el aula sería una oportunidad para conseguir la complicidad de los estudiantes generando interés por el tema. utilizarla para implicar más que para explicar. integrar estos materiales en un proceso didáctico. lo audiovisual puede motivar, ilustrar, ejemplificar o facilitar la comprensión.  las nuevas tecnologías  pueden servir para optimizar el aprendizaje en el marco de una estrategia pedagógica multimedial que integre.  la tecnología audiovisual puede cumplir distintas funciones didácticas: mejorar la exposición de contenidos, movilizar el aprendizaje, reforzar y evaluar lo aprendido, disparador de la investigación y como estímulo para la expresión.  
10. La escuela no puede ni debe ser una isla en la sociedad. debe ser capaz de reconocer el funcionamiento social y trabajar con  base a su lógica para en vez de profundizar las desigualdades, cambiarlas. programas televisivos son los elementos más pertinentes que deben usar los docentes pues su expontaneidad, la sublimación de algunos más la orientación de un buen maestro puede llegar a generar reflexiones tanto emotivas -subjetivas- (en un primer momento) y racionales o científicas (en una segunda instancia) de la sociedad en la que está inmersa.



martes, 9 de agosto de 2011

DE VARIOS INTENTOS, A ALGO PERDIDO


“¡Haber profe! Cómo un avión – ¿de papel?- de qué material. Se supone que un avión nos va ayudar a afianzar nuestros conocimientos sobre la didáctica de la lectura (?), realmente, es esta la primera actividad que no comprendo en el curso, un avión...”
No sólo me sentí angustiado por tener que hacer manualidades, también me sentí incómodo pues mis manos  fuera de la cocina no hacen muchas cosas agradables. Fuera de la sal, pimienta, orégano y teclear un computador, mis manos  no hacen más, por primera vez en mi vida estaba ante un reto no cognitivo, pero si ante una situación que realmente logra alarmarme.
Ese martes-aunque olvidé la fecha-  nunca olvidaré esa mañana en la cual se dejó el trabajo de realizar un avión, todos quedamos sumidos en sosiego de incomprensión por la finalidad  que acarreaba el trabajo; siendo posibles expresiones al final de la clase, en el pasillo, y en forma de cuchicheo: “¿un avión?” o “más trabajo y yo sin tiempo”.
Con el pasar del tiempo, y sólo hasta un miércoles de vacaciones en la tarde- con altas posibilidades de llover- que estaba en la empresa de mi padre, decidí tomar control de la situación  para salir de ese trabajo y poder escribir mi experiencia. Fue sólo cuestión de media hora y alrededor de cinco páginas de internet para encontrar la idea general de cómo elaborar un lindo avión que, más que vuele, sea decorativo y pueda hacer algo con él cómo un regalo.
Es interesante ver que muchas personas prefieren realizar sus propios regalos, con base en la otra persona y sus gustos, sin embargo decidí crear mi avión regalo para trascender de  una simple tarea escolar a un medio que me permite expresar esos sentimientos.
Los materiales quedaron arrumados por varios días, pero al cabo de unas dos semanas de comprados y con el temor de que se secaran las pinturas, decidí comenzar realizar el ensamble del avión mas no contaba que el acopar fuera una herramienta un poco compleja de tratar.
Dos días. Cortar, arreglar, botar, cortar nuevamente y mirar si entra en las aberturas hechas hasta ese momento, fueron actividades que se realizaban en forma de círculo vicioso, con la lejana intención de terminar; “si quiere le ayudo con eso, no se preocupe que las manualidades no son tan difíciles como crees mijo”, palabras de mamá que decidí mejor dejar de lado y seguir yo sólo en el proyecto, un reto que  nunca pensé volver a experimentar más allá de tercero primaria.
Por fin, después de varios días de intentos fallidos, algunos y otros no, decidí dejar el avión tal cual estaba y pintarlo con colores alegres, algo divertido pues se supone que en todo lo que hacemos hay  una expresión de nuestro inconsciente al mismo tiempo una representación de  nuestro yo frente a ese objeto elaborado y, es lógico, la mejor manera de hacerlo en este caso es por medio de los colores de los vinilos y algunas láminas del fommy.  Después de todo, la elaboración del “súper avión” no fue tan tortuosa, un poco larga, pero no dolorosa.
para volarlo, se pensó en una salida a un parque con todos mis compañeros de grupo, pero esa parte de la actividad no fue posible por cuestiones de tiempo, así que decidí adelantarme un poco; sí algo que tal vez no debí hacer, empero, no hubo repercusiones, así que con un gancho para papeles en la punta del avión, se fue volando –voló señor lector, voló-, no lo podía creer, de verdad el avión, ese elemento que salió de mis manos en el balcón de mi apartamento alcanzó a volar cerca de la otra acera, eso si no hubiera pasado un bus de Piedecuesta con las ventanas abiertas por donde entrara el avión.


RELACIÓN CINE- ARTE



martes, 31 de mayo de 2011

EL CORAZON PERDIDO

Yendo una tardecita de paseo por las calles de la ciudad, vi en el suelo un objeto rojo; me bajé: era un sangriento y vivo corazón que recogí cuidadosamente. «Debe de habérsele perdido a alguna mujer», pensé al observar la blancura y delicadeza de la tierna víscera, que, al contacto de mis dedos, palpitaba como si estuviese dentro del pecho de su dueño. Lo envolví con esmero dentro de un blanco paño, lo abrigué, lo escondí bajo mi ropa, y me dediqué a averiguar quién era la mujer que había perdido el corazón en la calle. Para indagar mejor, adquirí unos maravillosos anteojos que permitían ver, al través del corpiño, de la ropa interior, de la carne y de las costillas , el lugar que ocupa el corazón.
Apenas me hube calado mis anteojos mágicos, miré ansiosamente a la primera mujer que pasaba, y ¡oh asombro!, la mujer no tenía corazón. Ella debía de ser, sin duda, la propietaria de mi hallazgo. Lo raro fue que, al decirle yo cómo había encontrado su corazón y lo conservaba a sus órdenes de si gustaba recogerlo, la mujer, indignada, juró y perjuró que no había perdido cosa alguna; que su corazón estaba donde solía y que lo sentía perfectamente pulsar, recibir y expeler la sangre. En vista de la terquedad de la mujer, la dejé y me volví hacia otra, joven, linda, seductora, alegre. ¡Dios santo! En su blanco pecho vi la misma oquedad, el mismo agujero rosado, sin nada allá dentro, nada, nada. ¡Tampoco ésta tenía corazón! Y cuando le ofrecí respetuosamente el que yo llevaba guardadito, menos aún lo quiso admitir, alegando que era ofenderla de un modo grave suponer que, o le faltaba el corazón, o era tan descuidada que había podido perderlo así en la vía pública sin que lo advirtiese.
Y pasaron centenares de mujeres, viejas y mozas, lindas y feas, morenas y pelirrubias, melancólicas y vivarachas; y a todas les eché los anteojos, y en todas noté que del corazón sólo tenían el sitio, pero que el órgano, o no había existido nunca, o se había perdido tiempo atrás. Y todas, todas sin excepción alguna, al querer yo devolverles el corazón de que carecían, negábanse a aceptarlo, ya porque creían tenerlo, ya porque sin él se encontraban divinamente, ya porque se juzgaban injuriadas por la oferta, ya porque no se atrevían a arrostrar el peligro de poseer un corazón. Iba desesperando de restituir a un pecho de mujer el pobre corazón abandonado, cuando, por casualidad, con ayuda de mis prodigiosos lentes, acerté a ver que pasaba por la calle una niña pálida, y en su pecho, ¡por fin!, distinguí un corazón, un verdadero corazón de carne, que saltaba, latía y sentía. No sé por qué -pues reconozco que era un absurdo brindar corazón a quien lo tenía tan vivo y tan despierto- se me ocurrió hacer la prueba de presentarle el que habían desechado todas, y he aquí que la niña, en vez de rechazarme como las demás, abrió el seno y recibió el corazón que yo, en mi fatiga, iba a dejar otra vez caído sobre los guijarros.

Enriquecida con dos corazones, la niña pálida se puso mucho más pálida aún: las emociones, por insignificantes que fuesen, la estremecían hasta la médula; los afectos vibraban en ella con cruel intensidad; la amistad, la compasión, la tristeza, la alegría, el amor, los celos, todo era en ella profundo y terrible; y la muy necia, en vez de resolverse a suprimir uno de sus dos corazones, o los dos a un tiempo, diríase que se complacía en vivir doble vida espiritual, queriendo, gozando y sufriendo por duplicado, sumando impresiones de esas que bastan para extinguir la vida. La criatura era como vela encendida por los dos cabos, que se consume en breves instantes. Y, en efecto, se consumió. Tendida en su lecho de muerte, lívida y tan demacrada y delgada que parecía un pajarillo, vinieron los médicos y aseguraron que lo que la arrebataba de este mundo era la rotura de un aneurisma. Ninguno (¡son tan torpes!) supo adivinar la verdad: ninguno comprendió que la niña se había muerto por cometer la imprudencia de dar asilo en su pecho a un corazón perdido en la calle.

lunes, 4 de abril de 2011

LA SIGNIFICACIÓN: BETTELHEIM Y LOS LINEAMIENTOS CURRICULARES LENGUA CASTELLANA


Después de los años setenta, posiblemente en el momento en que la lingüística textual se forma ya como campo disciplinar, las formas estructuralistas, fonéticas y otras que se usaban antiguamente deberían comenzar a cambiar estas didácticas del proceso lector, sin embargo, después de unos pequeños trabajos de investigación sobre cómo fue el proceso lector de las personas que nos rodean y los resultados arrojados,  más del 70%  aprendió a leer mediante sílabas y con  frases huecas, el posible  problema de la lectura radica en el uso de cartillas o materiales sin significado alguno en el proceso.
Estas frases y cartillas lastimosamente son presentadas en los primeros años de vida a pesar de que la “escuela no es una experiencia más, equiparable a otras muchas, a menudo alarmante, que ha vivido en el pasado”[1], es decir, todos los procesos de aprendizaje no pueden estar envueltos en cosas insignificantes, aburridas e innecesarias y mucho menos la lectura ya que ésta es comprendida como el “principio esencial para continuar con el desprendimiento”[2].
Viendo pues, la lectura como un proceso no de decodificación sino como lo plantean los lineamientos curriculares, un proceso de significación, es ilógico pensar que todavía los estudiantes estén leyendo de forma pasiva, alejada de la vida real y finalmente de la totalidad del niño; desglosando lo anterior planteo lo siguiente: lecturas que sólo están basadas en la superficie del contenido porque de profundo no tiene nada (Bettelheim y Zelan), entonces la sola observación del proceso se da en la fonética y la articulación llevando esto de manera aburrida y  monótona un proceso que realmente debe ser activo y divertido. En ocasiones los niños no leen porque la lectura no es aplicada situaciones reales, sólo se les presenta las vacías cartillas quienes no superan las emociones y experiencias que se viven en otros momentos, para esclarecer esto un poco tomaré un ejemplo que plantea el psicólogo Bruno; un niño que intente leer algo sobre fútbol  en una cartilla saldrá corriendo dado que la cartilla no tiene nada nuevo que presentar pero sí, por el contrario, muestra aburrimiento. Finalmente, y regresando a las cartillas, diversos autores – como Decroly- proponen que las palabras, temas o lecturas deben ir totalmente ligadas a la estructura psíquica y emocional del niño para así lograr causar algún interés; dentro de la problematización hecha por el psicólogo, la propuesta que plantea la hace desde la presentada por Chall, “el contenido más adecuado para niños de primer y segundo grado son las leyendas populares y los cuentos de hadas”[3] y esto precisamente por esa etapa de fantasía en la que se encuentran.

Tanto los lineamientos de Lengua Castellana y los dos autores que presentan la obra Aprender a leer claramente muestran en su documentos, la importancia de la significación (en sus niveles de comprensión de textos: intratextual, intertextual y extratextual, y el ver lo errores como parte de la comprensión, es decir, mostrar el error no como incapacidad sino como cambio de sentido), que hace parte del proceso que desde pequeño se debe mostrar de una forma propiamente constructivista.
Para concluir, es indispensable dejar de lado el comienzo de la lectura por medio de cartillas huecas e insignificantes ya que estos son los causantes de poder lograr la significación de la que, tanto los lineamientos como Bruno y Karen proponer para formar lectores ciudadanos (Alfonso Reyes).


[1]  BETTELHEIM, Bruno y ZELAN, Karen. Aprender a  leer. 1982. P. 15
[2] MINISTERIO DE EDUCACION NACIONAL. Lineamientos curriculares de lengua Castellana. Cooperativa Editorial del Magisterio, Santa Fe de Bogotá 1998. P.18.
[3] Op. Cit Bettelheim. P. 34

EL BUEN DESARROLLO Y EL DOLOROSO FINAL

Doce del día y todo el mundo corrían de un lado a otro, no entendía qué pasaba, aún no comprendía que ese día sería el primero de todos, que sería la primera vez de ver al otro, de comenzar a ubicarme. MI madre sólo arreglaba con mucho cariño y excesivo cuidado de no manchar la camisa blanca, el pantalón y mis dos primeras mochilas, que para mí, en se momento, sólo representaba ropa nueva y juguetes para cargar otros juguetes. Sin embargo, en tan sólo unas horas y por una semana, serían un sufrimiento.
Llegamos a un lugar con las paredes llenas de hermosos dibujos y varios colores. Convencido  de que era el parque, corriendo bajé de la camioneta olvidando todo mi equipaje de la felicidad desbordante que sentía en ese momento al ver un lugar tan hermoso, mas la felicidad no duró tanto…Corrí de regreso al carro llorando como niño que acabe de hacer un mal; mi madre, quien vio todo, únicamente me decía palabras de calma al mismo tiempo que ponía el bolso y la lonchera en mi espalda. Recuerdo tanto que logró tranquilizarme-sólo un poco realmente- diciéndome que ese lugar era un colegio en donde aprendería muchas cosas como leer, sumar restar y muchas otras.
Después de escuchar esas  mismas palabras por varios minutos y de estar colgado como un mico en un árbol sobre la pierna de mi padre, lloré para no ir a ese lugar; media hora después acepté. Por una semana, ese escena se repitió cuanta vez llegábamos al colegio, finalmente comprendí que toda lucha sería perdida y lo mejor que podía hacer era disfrutar mi nueva aventura aprovechando al máximo el día en el jardín.
Al pasar días, semanas y  meses en ese lugar con colores, plastilina y la lonchera, todo transcurría a las mil maravillas hasta un día en la tarde que percibí el mejor hecho de todos, las imágenes. Sin ser consciente en el asunto y del tema por primera vez en mi vida leí, sí una imagen, la leí; aquel niño de papel con su mascota y su juguete que volaba fue el comienzo de todo y la repetición de diversos días a lo largo de todas las tardes durante unos seis o cinco meses más hasta el fin de año-concepto que comprendí hasta esa vez con la primera navidad que contengo en mi memoria-.
Todo el comienzo regresó una vez más, un poco de angustia por ir a un lugar nuevo otra vez donde no conocía nadie, no estaba nadie que conocí en el jardín, no estaba Silvia, pero sí mi profesora, Nubia quien me leía cuento y nos enseñaba las letras y como sonaba cada una cuando se unían las vocales con las diversas consonantes. Éste fue el pan de todos los días hasta que por fin, casi milagrosamente, aparecen las primeras aventuras de Tarzán y su madre putativa con unos pequeños dibujos, empero, las  cosas se complicaron al pasar de los días, esos bonitos dibujos caían y las palabras subían, no podía creer un mismo texto fuera así de difícil de entender así de doloroso. Rápidamente comencé ver esas hojas llenas de muchas palabras que en tan pocas, pero significativas experiencias  lograron capturar todo mi interés durante mi primer año escolar. Contentos por mi gran avance, mi maestra sugirió que en vacaciones de fin de año no dejara de leer, que todos los día tratara de leer dos historias diarias puesto que olo hacía a las mil maravillas, iba muy rápido y muy bien. Sin embargo, desde estas palabras, las cosas sólo fueron tormentosas. Periódicos, revistas semanas, anuncios publicitarios de diversas índoles y todo lo que había en las manos de mis padres terminaban en las mías también, haciendo todo este horrible trajín la lectura  lo más detestable posible e insoportablemente dolorosa por aquellos pellizcos que recibí por no pronunciar correctamente la R.
Mis años siguientes en el colegio fueron dolorosas experiencias, prefería la matemática sólo para no tener que leer nada, huía de libros, de la literatura, de aquello que fue mi pasión.